Being One experience

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Aquí va un relato, una ficción, un sentir, un punto de vista escrito ahora, después de pasar por Being One Forum en Madrid este fin de semana.

 

¿Qué esperábamos ver?

Cada persona nos encontramos en un punto de evolución espiritual. Cada una de nosotras, todas las personas terrenales, se hagan llamar maestros o mamás, mendigos o políticos, bebés o abuelas. Todos tenemos: ego y espíritu.

El ego es un mecanismo que almacena información y, junto con la energía material pesada de la Tierra nos es posible materializar (sin poder escapar), aquello que forma parte de nuestras creencias. Sin la ayuda de la Tierra nunca podríamos manifestar nada. Es imposible no crear, solo se puede dejar acontecer aquello que somos y que hemos construido. Por ello querer crear abundancia cuando nuestras creencias subyacentes son limitantes, nos va a ser imposible. Entonces, ¿como voy a ser consciente de mis creencias? Sólo viviendo aquello que tu ser magnetiza y atrae (aunque sea pobreza económica, pobreza espiritual…) vas a poder ver las creencias y automáticamente se iluminarán, no hay que hacer nada, ningún esfuerzo.

Si tenemos el coraje de seguir cuando estamos en el proceso de despertar, pasar por las tinieblas viendo lo que hay allí abajo, va a ocurrir que estas creencias van a ser transformadas en otras más acordes con la energía vital del Universo para que la vida siga produciéndose. Si seguimos apartando la basura que creamos con nuestra familia, la basura se va a acumular y empezará a desprender un fuerte hedor hasta que nos mate. Si no, observad qué ocurre con la basura de nuestra casa: si la dejamos al aire libre, la vemos, la descubrimos, cuando está lleno el cubo, reciclamos los elementos, identificamos cartón, plástico, vidrio… este hedor es muy poco intenso. Si cogemos la bolsa de basura y la dejamos olvidada en un rincón… pobre del que se la vaya a encontrar para hacerse cargo…

Algo parecido ocurre con nuestro inconsciente: hay que atenderlo, verlo, reconocerlo, airearlo. Es importante saber que todo se produce en un tiempo concreto, y que las tareas no se pueden hacer en 2 segundos si se tarda en realidad 24 horas en clasificar, observar, llevar al punto de basura… Todo el proceso tiene su tiempo sagrado, la resistencia que a veces creamos es querer acortar este tiempo y hacerlo más rápido. Entonces se hace mal, y de nada sirvió el aprendizaje. Nos empeñamos en aprender rápido para que no duela, y el ritmo lo marca la Tierra.

Al igual que las enfermedades, producidas gracias a la energía de la Tierra, que materializa nuestros impulsos energéticos mediante las ilusiones mentales y pensamientos, las acciones que creamos son la imagen viva de nuestros pensamientos (creencias).

Vengo a decir que, hasta los que llamáis maestros o se llaman maestros, han de hacer esta tarea hasta el fin de sus vidas terrenales, pues es el mejor regalo que la Tierra nos brinda, ese dolor que nos ayuda, a dejar de hacer lo que no sirve y ponerse a hacer lo que sirve. ¿Cómo si no íbamos a aprender algo, si venimos a la vida sin libro de instrucciones?

Aquí, la persona que escribe, está repleta de ego y de espíritu, de Tierra y de Sol, de Madre y de Padre, a partes repartidas que se van manifestando de forma caótica y sin ningún plan por mi parte consciente. Aunque lo quisiese planificar, no podría, ya que mi inconsciente es mi marca, lo que me define ahora en este punto.

La Tierra marca las pautas, los tiempos y el dolor necesario para transformar mi egoísmo. Podremos querer ir más deprisa e intentar acortar los caminos para no sentir dolor, pero en realidad el dolor es aquello que nos va a brindar un gran regalo al final del túnel. Así de crudo: el dolor es necesario en esta vida.

Quienes vieron en Mooji un maestro impecable y se sorprendieron de que su comportamiento detrás del escenario fuese poco espiritual, quienes vieron en Sharma Robin un sabio referente sin ego, demuestran su inmadurez en el mundo de nuestro inconsciente, pues se olvidaron de la humanidad de nuestros amigos conferenciantes, que tienen el mismo derecho que Antonio Moll, que el guarda de seguridad, el frutero y que yo, a tener nuestro ego de la forma que lo tenemos. El ego es espiritual, es una energía que nos ayuda a ver quienes somos y a andar hasta el final de nuestro aprendizaje. Ser inmaduro es igual de bueno que ser maduro, o esque a caso ¿una semilla o un brote tierno merecen ser pisoteados?

Decir que alguien tiene ego no lo hace menos sabio. Y esque no escribir libros y ser una prostituta de New York es igual de espiritual que quien escribe un libro a cerca de lo que le ocurrió en su vida.

Jeff Foster es lo mismo que aquel que subió al escenario y que nadie quisimos escuchar. Puede que unos reclamen más atención que otros, pues unos han ido y han vuelto de la noche oscura del alma, otros están por el camino, otros están cansados de las noches oscuras del alma.
Puede que est@s amad@s conferenciantes, están desarrollando el don de la palabra y disfruten de hablar, de escribir y de poner palabras a algo indescriptible, son poetas disfrutando (dando frutos), expresando lo que ahora son de la mejor forma posible. Pero no son solo poetas, son human@s. Son Tierra, como son Universo.

De la misma forma, la gente que estuvimos escuchando lo que decían, e interpretando lo que decían, estábamos para eso mismo, para hacer el papel de escuchantes.

Eran papeles, ya que nunca nadie de los dos roles, dejó de escucharse ni de hablarse sólo a su propio Universo, desde su punto de vista.

Solo los que percibieron que los de arriba hablaban con más autoridad que los de abajo, tienen un trabajo que hacer sobre su propia autoridad interna.

Nadie dijo que por estar hablando arriba de un escenario uno sea un sabio sin ego, ni que por haber escrito libros sobre espiritualidad uno se va a casa y mantiene esa tremenda paz, cuando descubre que su vanidad subió veinte peldaños después de este acto (o puede que no).

Solo fueron algunas personas quienes interpretaron que su líder era perfecto, pues pusieron la confianza en el exterior de ellos mismos, esperando que alguien les resuelva las dudas y ponga orden en sus vidas. Por ello alguien puede llegar a pagar tanto por ver a una persona y luego quejarse, pues si vamos a ver una persona COMPLETAMENTE, sabiendo su Tierra y su Universo, pagando 1.000 euros, nunca nos puede decepcionar si lo que vamos a ver es a ella y no a la idea que tenemos de ella.

Y ¿qué ocurre? ¿Que nuestra mente no acepta que haya un comportamiento como el de Antonio Moll, alguien que no sepa cumplir lo que dijo que pasaría? Porque es una semilla anhelando ser un árbol con frutos, y yo reconozco que hice esto en el pasado y que no tengo ni idea de si lo volveré a repetir de una u otra forma. No sé lo hay en mi caja inconsciente. ¿Cuantas veces queremos hacer esto? ¿Ser algo que no somos?

Justo este evento estaba bastante enfocado en aprender técnicas para manifestar los deseos… es lo mismo que querer tener aquello que no se tiene ahora, ser lo que no se es. Al Universo le da igual cómo seamos, nos ama porque no tenemos ni idea de qué está ocurriendo.

No hay nada que ver ahí fuera, que no sea lo mismo que hay adentro.

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