El gran gimnasio natural

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Jugando con los árboles y la naturaleza

Esta práctica que les presento es el fruto de la unión entre la pasión por el movimiento corporal (danza y yoga) y la alegría de estar en contacto con la Naturaleza (árboles, plantas, animales y otros elementos).

¿Has experimentado la libertad de jugar en el gran gimnasio natural?

Puedes empezar a practicarlo sin haber tenido ninguna formación física anterior, pues tienes un cuerpo y ésta es la única condición indispensable para poderlo hacer, sea como sea tu cuerpo, tus kilos, tu flexibilidad o tu movilidad. Busca un lugar que quieras explorar donde haya naturaleza, unos cuantos árboles, plantas, tierra… con el tiempo puedes ir probando varios entornos. Ya desde que sales de casa puedes andar, en lugar de coger el coche, o también puedes usar la bicicleta, para empezar a tonificar tu cuerpo.

Explora la zona y advierte los árboles que quieras inspeccionar. No te lo pienses mucho, solo empieza por uno. Prueba como tu cuerpo se siente al descalzarte para subir sobre un tronco si su lomo está en horizontal, o puedes subir un poco por él. Busca el que más te guste. Al subir, nota como la redondez del tronco se adapta a la planta de tu pies, camina hasta donde te atrevas, no hace falta subir más allá de donde tu capacidad psicomotriz te permita para mantenerte segur@, sólo ve hasta el límite donde estés aprendiendo algo nuevo (una sensación, equilibrio, flexibilidad…) y observa que cuando rebasas este límite puedes estar siendo temerari@. La temeridad es lo que hacemos cuando queremos llegar a un lugar que aun no nos corresponde y está justo después del límite de nuestra zona de aprendizaje, aquí se pueden producir accidentes o lesiones, una señal de que nos estamos precipitando o yendo por un lugar incorrecto.

Puedes sentir la textura de la corteza y comprobar qué zonas del árbol son más resbaladizas y cuáles menos.

Aprovecha las ramas para sentir tu peso y qué capacidad tienes de levantarte o para suspenderte de un solo brazo. Nota los músculos como se van expandiendo y disfruta de este estiramiento. Haz repeticiones hasta que te canses, no importa que sean 3 o 10, disfrútalo.

Juega con otras partes del árbol y levanta una pierna apoyándola en un punto cómodo para hacer estiramientos. Utiliza el tronco principal, por ejemplo, para estirar la espalda, apoyarte con las dos manos y dejar tu cuerpo caer, estarás ejercitando tus brazos.

Sube al árbol si te ves capaz, o al menos sube hasta donde puedas. Desde arriba hay otra visión, permanece allí un instante admirando la belleza circundante.

Si hay Sol, aprovéchalo. Su energía nos ayuda a mantenernos felices y alimenta nuestra alma, búscalo, quizás te puedas sentar en una rama o sentarte en el suelo para estar el tiempo que quieras recibiendo su energía. También la energía del suelo te mantiene y recarga. Descálzate.

Durante la experiencia podemos ir observando los pequeños detalles: cómo son las hojas del algarrobo, el olor de la higuera, los animales que habitan en el árbol, el suelo que pisamos. Dependiendo de la época podremos probar los frutos de algunos árboles: almendras, higos, algarrobas… e incluso comer u oler otros frutos y plantas que hay alrededor como por ejemplo lavanda, romero, tomillo…

Es una experiencia completa que une presencia corporal, consciencia observacional, disfrute de los sentidos (tacto, olfato, gusto, visión…) . Desarrolla nuestra capacidad de estar presentes en los escenarios más sencillos que hay en la Tierra: los entornos naturales. La música que nos entretiene no sale de unos altavoces: la hace el viento, los pájaros, tu respiración, tus pasos. El asfalto que obstaculiza la circulación del aire entre la Tierra y la Troposfera es ahora la propia tierra, la energía circula de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera. El barullo de la gente se convierte en el barullo, mucho menos estridente, de movimientos de otros seres que conviven con nosotros, así podemos observar otras formas de vida y salirnos de la importancia que a veces le damos a nuestras propias interpretaciones.

Por el camino puedes correr, si encuentras piedras, puedes subirlas y bajarlas, quedarte haciendo equilibrios encima de ellas. Improvisa el juego. Baila y expresa tu alegría con el movimiento de tu cuerpo de la forma que te pida el momento presente.

¡Siente como liberas la energía estancada!

 

Fotografías: Juanmi Ponce

2 Respuestas

  1. Que lindisimo consejo! A sembrar Alegría y salud! 😀

    • Hola! Gracias por tu comentario, lo he visto ahora!
      Sí, en ello estamos, siendo para repartir!
      Abrazos

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